BIOGRAFÍAS

EFRAÍN RECINOS

Por Centro Cultural Miguel Ángel Asturias

Efraín Enrique Recinos Valenzuela nació un 15 de mayo de 1928 en Quetzaltenango y falleció un 2 de octubre de 2011 en la Ciudad de Guatemala. Fue ingeniero, escultor, muralista, pintor y atleta. “Sin lugar a dudas el legado que dejó el maestro Recinos es sumamente valioso, variado, sobre todo con sentido de identidad en su obra, con diseños realmente extraordinarios en su técnica al tratar la figura”, destaca el historiador Miguel Álvarez, Director del Museo Nacional de Historia.

 

El maestro Recinos se caracterizó por ser una persona muy noble y sencilla. En los pasillos del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, quienes tuvieron la oportunidad de conocerlo destacan su sencillez y su sensibilidad humana para tratar a todas las personas a su alrededor con quienes compartía conversaciones durante sus tiempos libres.

Dentro de las curiosidades de su vida se puede mencionar que valoraba mucho el trabajo de los albañiles y manifestaba que gracias a ellos existían las grandes ciudades. Eran, según él, los personajes más importantes y por ello mencionaba que no era nadie si no tenía un albañil a la par. Algo más que lo identificaba fue la palabra “compañero”, a través de la cual demostraba amistad y solidaridad. Cuando le pedían su crítica para obras, decía que no era quién para criticar. Así mismo, no le gustaba llamar la atención cuando se sentaba en la Gran Sala del Teatro y solía buscar una butaca aislada para no darse a notar.

 

Entre sus obras públicas se encuentran los murales del Aeropuerto Internacional la Aurora, la fachada de la Biblioteca Nacional de Guatemala “Luis Cardoza y Aragón”, los difusores acústicos del Conservatorio Nacional de Música “Germán Alcántara”, el mural del Crédito Hipotecario Nacional con vista a la séptima avenida y los murales y Monumento a la Industria ubicados en el Parque de la Industria.

El historiador resalta que el Maestro Recinos logró un estilo personal muy moderno con el uso de distintas manifestaciones artísticas, lo que hace que se le considere una figura importante de la plástica contemporánea guatemalteca. Por estas razones, Álvarez considera que los aportes del Maestro Recinos deben ser valorados y, sobre todo, conocidos por toda la población.

 

“Es importante dar a conocer sus obras e ideas a las nuevas generaciones” afirma su hija, Lorena Recinos. “Siempre he admirado la arquitectura que logró mi padre en el Centro Cultural. Visitar el Museo-Taller es en realidad recordarlo en su vida, porque él estuvo allí, pasaba tiempo completo en ese lugar. No solo era su oficina, sino su taller. Allí está su presencia siempre.”

 

Entre los premios que consiguió se cuentan el Primer Premio del Certamen Nacional Carlos Valenti con su cuadro “La Huella de mis antepasados” en 1962 y el Premio de la Verapaz del Instituto Guatemalteco de Cultura Hispánica/Centro Cultural de España en Guatemala.