BIOGRAFÍAS

MIGUEL ÁNGEL ASTURIAS

Por Ministerio de Cultura y Deportes

Miguel Ángel Asturias Rosales nació en la Ciudad de Guatemala el 19 de octubre de 1899. El ganador del Premio Nobel de Literatura 1967 es reconocido actualmente como precursor del “realismo mágico”. Sus escritos siguen siendo motivo de estudio por parte de los intelectuales.

Hijo del abogado Ernesto Asturias Girón y la maestra María Rosales de Asturias, Miguel Ángel pertenecía a una clase media acomodada. Cuando tenía cuatro años debió trasladarse a Salamá, Baja Verapaz, debido a que su padre, quien para entonces era juez, incumplió los deseos del presidente Manuel Estrada Cabrera de enviar a la cárcel a jóvenes que protestaban contra el régimen.

Durante su estancia en Salamá, la familia contrató a una joven llamada Lola Reyes como niñera para que cuidara al pequeño Miguel Ángel. Lola, quien tenía ascendencia indígena, relataba a los pequeños historias, mitos y leyendas del pueblo maya.

Poco a poco esas historias, la realidad nacional y el innato talento del escritor en ciernes se fusionaron y ya de vuelta en la ciudad capital, y como estudiante de la Escuela Normal para Varones, empezó a dar sus primeros pasos firmes en la literatura.

El escritor Juan Olivero, amigo de Asturias desde tiempos de estudiantes, en su libro “El Miguel Ángel Asturias que yo conocí”, señala que en ese tiempo Asturias mostraba a sus condiscípulos un cuento que más adelante evolucionó y se convirtió en “El Señor Presidente”, una de sus obras más famosas.

Decisiones y vocación

Al haber tenido problemas por actuar de acuerdo a sus convicciones, el padre de Miguel Ángel no quería que su hijo fuera abogado, aunque esa era la carrera que le atraía al joven. Por esa razón, a los 17 años, el escritor empezó sus estudios universitarios de medicina. No pasó mucho tiempo para que el adolescente se diera cuenta que esa no era su vocación y debió contrariar a su progenitor y se inscribió en la carrera de abogado. Formó parte de la Generación de 1920, un grupo de intelectuales y estudiantes que buscaban el cambio y el fin del gobierno de Manuel Estrada Cabrera.

En 1921 fue elegido para participar en el Congreso Internacional de Estudiantes realizado en México. Ahí conoció a José Vasconcelos, Gabriela Mistral y Ramón del Valle Inclán. Al volver, Asturias fue copartícipe de la fundación de la Universidad Popular, que tenía como meta elevar el nivel educativo de la población guatemalteca. También participó como coautor de “La Chalana”, que fue estrenada en la Huelga de Dolores de 1922. Asturias se graduó como abogado y notario el 1 de diciembre de 1923.

Al encuentro de Europa

El 23 de junio de 1924 zarpa rumbo a Europa. El 14 de julio de 1924 sale de Inglaterra a París, Francia, donde se inscribe en La Sorbona. Ahí conoce al profesor Georges Raynaud, quien le encargó que junto a José María González de Mendoza realizara la traducción del Popol Wuj del francés al español.

En París culminó “Leyendas de Guatemala” y “El Señor Presidente”. En 1933 volvió a Guatemala, trabajando como profesor de literatura en la Escuela de Derecho de la Universidad de San Carlos. También fundó un diario matutino que se llamó “Éxito”. El 1 de junio de 1938 inauguró “El Diario del Aire”, el primer radio periódico de Guatemala y de Latinoamérica.

Un padre lejano pero tierno

Junto a su primera esposa, Clemencia Amado, Miguel Ángel Asturias procreó a Rodrigo y Miguel Ángel. Este último, ha recordado en múltiples entrevistas el carácter tierno y juguetón de su padre, quien debido a su quehacer como diplomático estuvo alejado de su casa, pero reflejó su cariño por sus hijos en la obra “Los cuentos del Cuyito”, que son cinco fábulas que les envió a sus pequeños.

Asturias Amado reconoció que en ocasiones hubiera querido tener un papá menos ocupado. “A lo mejor un padre que el día en que me recibí de ingeniero estuviera a mi lado y no viajando por el mundo”, indicó.

La distancia fue dura tanto para el padre como para los hijos, sobre todo porque la familia que se había iniciado en 1939 con el matrimonio del escritor con Clemencia Amado se fragmentó en 1948, cuando los hijos eran apenas unos niños. Luego, las misiones diplomáticas y el exilio del padre marcaron ausencias difíciles de asimilar. “En esa época no existían los medios de comunicación de hoy”, explicó.

A pesar de esas distancias físicas, Miguel Ángel hace notar que siempre hubo cercanía afectiva entre ellos. Prueba de ello, dijo, es precisamente el trabajo que ha emprendido para el reconocimiento de su papá. “A la edad que tengo, he tomado todo ese amor, esa ternura y estoy tratando de dar a conocer la vida de Miguel Ángel Asturias”.

Cambios y evolución literaria

En 1946 se publica una de sus más famosas obras, “El Señor Presidente”. Para ese entonces ya vivía en México, y había abandonado su carrera como periodista e incursionó en la diplomacia. En 1949 sale a la luz “Sien de alondra”. En ese año conoce a su segunda esposa, Blanca Mora y Araujo, con quien se casó en 1950. En esa época se publica “Hombres de maíz”.

En 1954 se traslada a Argentina, en donde escribió la antología de cuentos “Week-end en Guatemala”. Fueron editadas en Buenos Aires “El alhajadito” y “Mulata de tal”. En 1966 ganó el Premio Lenin de la Paz.

Un Nobel de cumpleaños

En 1966, muchos ya apostaban que Miguel Ángel Asturias ganaría el Premio Nobel de Literatura. La televisión sueca le pidió al escritor una entrevista en la que figuraba como triunfador pero, como no ganó, no se publicó.

En 1967 los rumores lo daban como ganador, y la televisora repitió la solicitud. “Mi papá les dijo que el año anterior habían sido de mal agüero, pero les prometió el primer reportaje si resultaba ganador”, cuenta Miguel Ángel hijo. Para asegurar la entrevista, la televisora dejó a un periodista para que estuviera a su lado al momento en que se hiciera el anuncio un 19 de octubre, día de su cumpleaños número 68. “Mi papá me contaba que [el periodista] era muy blanquito, con ojos claros. Decía que parecía un ángel, al lado suyo”, acotó el hijo. Según Asturias Amado, su papá dijo: “Cuando veo que a ese ángel se le van los ojos para atrás, y comienza a reírse, ahí me di cuenta que era el ganador del Nobel”.